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Biogriafía de José Mojica Marins



TEXTO EXTRAIDO DE REVISTA CINEFAGIA

Brasil, 1964. Un golpe militar derroca al gobierno volviendo el clima cultural de la región en peligroso y gélido gracias a la censura y la represión. Entre tanto, en las calles de Sao Paulo se gestaba un movimiento cinematográfico underground que, tomando su nombre de un distrito de clase obrera llamado Boca de Lixo (Boca de Basura), se conocería como cinema do lixo. Conformada por intelectuales de izquierda y cineastas pertenecientes al post cinema novo, la propuesta del cinema do lixo era el ir en contra de las crecientes producciones refinadas del cinema novo, envisionando en su lugar una forma de hacer cine que fuese barata, cruda y provocativa.


Sin embargo, algunos años antes, un cineasta brasileño ya venía realizando este tipo de películas: José Mojica Marins, el hombre que prácticamente fue el creador del cine de horror en Brasil, artífice del personaje cinematográfico más famoso de esa región, un enterrador ateísta llamado Zé do Caixao, que se convertiría en todo un icono de la cultura popular brasileña. Descrito como una mezcla de Russ Meyer, Luis Buñuel y Mario Bava, el cine de José Mojica Marins es un cine extremadamente extraño, mezcla de surrealismo y expresionismo, nihilismo nietzcheano y culpa cristiana, horror gótico y primitivismo tercermundista. Pero si su cine rebasa los límites de lo extraño su vida lo es aún más.



Cuando tenía tres años fue secuestrado por un grupo de gitanos. A los 10 fue expulsado de la escuela católica por filmar una corto en 8 mm. en donde los buenos son llevados a el cielo en un ataúd volador y los malos se convertían en gusanos. Antes de cumplir 15 años Marins había filmado ya 20 cortos y fundado su propio "estudio" en un gallinero. A los 17 tuvo que interrumpir su primer largometraje debido a las trágicas muertes de tres actrices emplazadas a interpretar el papel principal.



Durante la década de los 60´s dirigió 5 de los más grandes taquillazos de Brasil (y de los cuáles no vio ningún centavo) tuvo sus propios programas de TV, cómics y grabó algunos discos relacionados con el personaje de Zé do Caixao, del cuál hubo también varios productos que iban desde aguardiente hasta desodorantes ("Desodorantes Misterio: Espanta Cualquier Olor"). Dirigió westerns, comedias musicales y pornochanchadas, género en el cuál tuvo la distinción de filmar la primera escena de sexo entre un perro y una mujer en Brasil. Estuvo en la cárcel, se postuló al congreso como diputado, fundó su propia iglesia y su escuela de cine, y tuvo 23 hijos con siete mujeres distintas. José Mojica Marins ha sido también el cineasta más censurado y perseguido en la historia del Brasil y el único realmente independiente de su país.






Hijo de padres españoles, José Mojica Marins nació en 1936 tras una gestación de 11 meses, retraso debido a una condición irregular del vientre de su madre. Siendo su padre torero y su madre cantante de tangos, vivían recorriendo varias localidades del Brasil hasta que después del robo de su hijo por parte de unos gitanos, decidieron abandonar la vida errante y asentarse definitivamente en el barrio de Vila Anastasio, en Sao Paulo. Ahí, después que la Sociedad en contra de la Crueldad hacia los Animales lograra que la fiesta brava se prohibiera en el Brasil, se dedicaron de tiempo completo al cuidado y manejo del cine de Vila Anastasio llamado Santo Estevao, propiedad de un primo del Sr. Mojica y para lo cual tuvieron que irse a vivir en él, justo detrás de la pantalla. Fue allí donde a temprana edad Mojica Marins se interesaría por las imágenes en movimiento.



A la edad de 7 años, Mojica desarrollaría un fuerte interés en los cuadrinhos (nombre con el que se conocen a las historietas en Brasil y de las cuáles llegó a tener una de las colecciones más grandes de esa región) y en los fenómenos sobrenaturales, especialmente en el tema de la muerte, gracias a un acontecimiento que le marcó de por vida. Cuenta Marins que cerca de donde vivía había un expendio de papas cuyo dueño solía contarles relatos acerca de la muerte, sobre cómo la gente después de morir iba al cielo en donde había muchos animales y las personas podían comunicarse con ellos. Un día, este señor murió y todo el pueblo asistió a su funeral. Inconsolable, su esposa lloraba y gemía diciendo que solo los buenos morían mientras que los malos permanecían vivos. Sus hijos sugirieron que todos rezasen para que regresara su padre, cosa que todos hicieron incluyendo el propio Marins y tres de sus amiguitos. Grande sería la sorpresa para todos cuando durante sus oraciones, ¡el cuerpo dentro del ataúd comenzó a moverse! Como si nada hubiese ocurrido, el hombre se incorporó de su féretro, todavía con algodón dentro de su boca y fosas nasales, al tiempo que toda la gente reunida huía despavorida, incluyendo a su esposa, su madre, sus hijos y el sacerdote. En el lugar sólo permanecieron Mojica y sus tres amigos curiosos por saber lo que había pasado. Obviamente el hombre no estaba muerto sino que sufría de catalepsia, algo que en esa época era totalmente desconocido en la región. Al final, la esposa dejó al desafortunado hombre, alegando que ése no era su marido, sino que era el mismo demonio que se había posesionado de él. Nadie más volvió a su tienda a comprarle papas y entonces trató de asentarse en otro poblado, pero los rumores le acompañaron y fue mandado a un manicomio, en donde murió dos años después. Tales eventos marcarían a Mojica de por vida.



Pero no sería la única vez que Marins tendría aproximaciones con el mundo de los muertos. Años más tarde, a los 15 años de edad, cuando paseaba con un amigo suyo, su bicicleta se descompuso frente al cementerio y con horror vieron cómo varias luces resplandecientes se alzaban sobre las tumbas de los muertos. Este es un fenómeno conocido como fuegos fatuos, pero para los impresionables chicos eran las almas de los muertos que estaban dispuestos a invadir el mundo. Dadas esta experiencias y viviendo en un país impregnado con magia y misticismo, resultado de la mezcla de grupos raciales y religiosos, no es de extrañar que las películas de José Mojica Marins, en especial sus cintas de horror, reflejen un singular y rico folklore que no se parece a nada que se haya filmado antes en ese país.


Al cumplir los diez años de edad, Mojica Marins pidió de regalo una cámara de 8 mm y con ella se aprestó a dirigir su primera película llamada O Juizo Final. Influido por los cuadrinhos de Buck Rogers, Flash Gordon y otros títulos de ciencia ficción, así como por los sermones acerca del juicio final que escuchaba en la iglesia, esta película narraba como unos seres de otros planetas llegaban a la tierra en unos féretros voladores para llevarse a aquellos que eran buenos, mientras que las personas malas eran paralizadas y convertidas en gusanos.



Asombrado por las ideas de su hijo, el padre de Mojica Marins invitó a varios de sus amigos, incluyendo al sacerdote local, a la exhibición de esta película. Terminada la función, el cura recomendó tratamiento psiquiátrico para el chico y decidió expulsarlo de las clases dramáticas de la iglesia. Este sería el primero de varios incidentes que enfrentaría Marins con la Iglesia. Más el pequeño Mojica no se dejaría amilanar por esto. Todo lo contrario, ya que siguió filmando una gran cantidad de cortos en 16 mm, la mayoría de ellos con temáticas horroríficas (algunos de los cuáles volvería a filmar para la serie de televisión Além, Muito Além do Além) y algunos otros que en cierta medida retrataban la cotidianeidad y realidad de su pueblo de clase obrera como Os Lugares Por Onde Eu Passei (su segunda aventura fílmica con duración de 20 minutos que capturaba en celuloide sitios y amigos de Vila Anastasio), Fantasia Cinematográfica (un breve documental de 15 min que explora la magia del cine a través de las salas de exhibición en Boca do Lixo) o Greve dos Vagabundos (sobre dos mendigos que van a parar a un palco de un importante evento cultural y que aprovechan la ocasión para pedirle al pueblo que les den oportunidades de trabajo a los mendigos, afirmando que la falta de cultura no es un defecto).



Estas aventuras fílmicas habían preparado ya al joven Mojica para lanzarse a dirigir su primer largometraje en 35 mm. Titulado Sentenca de Deus el proyecto se vio inacabado al darse una serie de desgracias: La actriz principal se ahogó en una piscina, su reemplazo murió de tuberculosis durante la filmación, y una tercera fue atropellada y perdió una pierna. Mojica decidió cancelar la filmación definitivamente. Años más tarde conoció a una escritora, Aldenoura de Sa Porto y convirtieron el guión en una novela, la cuál se vendía en espectáculos circenses en donde se proyectaban las escenas que se llegaron a filmar.



Su siguiente proyecto No Auge Do Desepero fue también alcanzado por la desgracia, la filmación tuvo que parar cuando una tormenta destruyó todo su equipo, incluyendo la cámara. Sería hasta 1959, cuando contaba con 23 años de edad, que Marins realizaría su primer largometraje completo: A Sina do Aventureriro, el primer western brasileño y la primera película realizada en Cinemascope en ese país. La cinta fue vista por la Iglesia como un ataque a la moralidad debido a una escena en donde dos mujeres eran vistas desnudas (¡a una distancia de 100 metros de la cámara!) tomando un baño en una cascada, y se comenzó una campaña para prohibirla, especialmente en las ciudades más pequeñas del Brasil en donde la Iglesia tenía más poder.



Para no tener más problemas con la Iglesia Marins decidió hacer una película que fuese de su agrado. El resultado fue Meu Destino em Tuas Maos, una historia sobre chicos descarriados que son regresados al camino del bien por un sacerdote. La película fue todo un fracaso y sus productores perdieron dinero. Su siguiente proyecto titulado Geracao Maldita, atravesaba varias problemas de producción que desalentaban a Mojica. Una noche, para ser más exactos la noche del 15 de Octubre de 1963, abrumado por todos estos problemas financieros, agravados por deudas generadas por publicar una serie de fotonovelas llamadas A Voz do Cinema que lo habían dejado en quiebra, obligándolo a mudarse con la familia de su esposa, Mojica tuvo una pesadilla de fiebre. O una visión. En ella, una figura sin rostro y vestida completamente de negro lo arrastraba hacia un cueva en donde contempló una gigantesca lápida con su nombre grabado en ella, así como la fecha de su nacimiento y la fecha de su muerte, que se rehusó a ver. Fue entonces cuando vio el rostro de esa siniestra figura de negro que no paraba de reír de manera macabra y se dio cuenta que ¡era él mismo!



La experiencia lo impresionó tanto que al despertar tenía ya la idea y el título para una nueva película, la trama y el personaje principal firmemente grabados en su mente. Abandonando por completo el proyecto de Gereacao Maldita Marins se dedicó a reunir los fondos necesarios para filmar A Meia Noite Levarei Sua Alma, película que terminaría estrenándose el 9 de Noviembre de 1964.



La cinta en blanco y negro se centra en Zé do Caixao, el dueño de la funeraria de un villorrio pobre, conservador y profundamente católico del Brasil. En total contraste a ellos, Zé es un hombre abiertamente ateo y blasfemo sin ningún sentido de la moralidad y ética que no sea la suya propia y que disfruta al provocar a la comunidad. Vestido siempre de negro y con las uñas bastante largas, Zé está obsesionado en tener un hijo que continúe su legado y su manera de pensar. Lamentablemente Lenita, su pareja, no puede tener hijos. Así que Zé centra su atención en Terezinha, quien cumple sus requisitos para ser la mujer ideal que pueda engendrar a su hijo. Desafortunadamente ella es la prometida de Antonio, el único amigo verdadero de Zé. Pero esto no es algo que lo detenga, así que después de urdir un plan en el que asesina a Lenita y Antonio, tiene el camino libre para acercarse a Terezinha. Al resistirse a los avances de Zé, la chica es violada por él. Terezinha se suicida, pero no sin antes maldecir a Zé y prometer arrastrar su alma al mismísimo infierno. Desilusionado por su muerte, Zé continúa buscando a la mujer ideal que conciba a su hijo. Esta aparece en la víspera de día de muertos en forma de una joven y guapa visitante que al igual que Zé, comparte una visión atea del mundo. Sin perder tiempo, Zé se ofrece a acompañarla a la casa de la tía a quién visita, ubicada cerca del cementerio local. En el camino se topan con la vieja bruja que vive cerca del cementerio quien le advierte a Ze que esa medianoche la maldición de Terezinha se cumplirá....


Filmada en un pequeño set durante dos semanas, A Meia Noite... resultó ser una película atípica en Brasil por numerosas razones. No sólo es el primer film de horror realizado en esa región, sino también una con una visión muy personal y una actitud profundamente sacrílega cargada de imágenes bastante explícitas y atrevidas para la época. Y aunque Marins no muestra grandes aptitudes técnicas la película cuenta con momentos bastante logrados, en especial las escenas finales en el cementerio y la procesión de los muertos filmadas en negativo. Otro punto a su favor es la atmósfera generada a lo largo de toda la película y sus evocativos créditos iniciales, en los que Zé do Caixao aparece recitando un monólogo sobre la vida, la muerte y la religión, para después abrir paso a la vieja gitana dando una señal de advertencia al público sobre la naturaleza de la película, muy similar a las introducciones del Guardián de la Cripta o la Vieja Bruja en las historias de los títulos de horror de los EC cómics como Tales from the Crypt o The Vault of Horror, que sin duda fueron una influencia para Mojica Marins.



A pesar de sus aterradoras escenas sin precedentes de sexo, violencia y sadismo, el aspecto más perturbador de toda la película recae en la figura de Zé do Caixao, un villano que - aunque parezca contradictorio - es honesto y directo, firmemente creyente de todo lo que dice y hace. En cierta forma, Zé es como el Zaratustra de Nietzsche: un hombre más allá del bien y del mal, que cree en los hechos y acciones. Un verdadero existencialista. Zé, sostiene que el propósito de la vida es vivirla, mientras que los residentes del pueblo viven prisioneros de sus propias supersticiones y miedos. Zé, al igual que la filosofía satanista postulada por Anton La Vey, viste completamente de negro y protege a los niños, lucha por la inocencia y pureza, buscando siempre al hijo perfecto a través de la mujer superior. Y, a fin de cuentas, él quiere hacer al mundo un lugar más pacífico para vivir, siendo su filosofía el no importar que cien personas mueran si un millón están seguras.



Tal vez por ello Mojica no encontró a nadie que quisiera encarnar al personaje y terminó haciéndolo él mismo. Tomando de improviso la capa negra del cuidador del "estudio" que estaba metido en ceremonias de candomblé y aprovechando las uñas largas de sus pulgares que se había dejado desde niño, Mojica dio vida a Zé do Caixao, a quién complementó con un sombrero de copa y un medallón. Sería la solución más sencilla que Mojica tendría para esta producción plagada de problemas financieros y en la que todo parecía conspirar en su contra: los actores se rehusaban a trabajar con las arañas cangrejeras y los técnicos decían que era imposible construir el escenario en un estudio tan pequeño. Y cuándo no eran los creadores, era la policía, que llegaba atendiendo las quejas de los vecinos. Para terminar la filmación a Mojica no le quedo más remedio que vender todo lo que tenía: ropa, muebles, cuadros, el auto de la familia y su casa, por lo que su esposa tuvo que regresar de nuevo a vivir a casa de sus padres. Y para rematar, en el último día de filmación, cuando a Mojica ya no le quedaban más recursos para continuar filmando, los actores no quisieron trabajar debido al mal tiempo. El director se enfureció y los obligó a terminar a punta de pistola, la misma arma que utilizaba en la película.



Eventualmente, y a pesar de la censura de varias escenas ejercida en ciertos poblados, la película se convirtió en todo un éxito. Lamentablemente Marins nunca vio un centavo de estas ganancias, ya que para terminar de pagar deudas y llevar comida a su familia, tuvo que vender todos los derechos de la cinta a un particular. A lo largo de su vida, Marins se encontraría en situaciones similares, gracias a su impulsividad y obsesión en por hacer cine.



Aunque Marins había concebido la historia de Zé do Caixao para contarse en seis películas, la necesidad económica hizo que su siguiente película fuera un western llamado O Diabo de Vila Velha (producido entre 1964 y 65, aunque estrenado hasta el 30 de Marzo del 66), el cuál tuvo que terminar cuando Ody Fraga, su director original, abandonó esta filmación producida por el distribuidor de A Meia Noite....



Sería hasta 1966 cuando Marins tendría la oportunidad de filmar la secuela, titulada Esta Noite Encarnarei No Teu Cadaver (estrenada el 13 de Marzo del 67 en Sao Paulo). Después de sobrevivir el ataque sobrenatural del final de A Meia Noite Levarei Sua Alma, Zé continúa su búsqueda obsesiva por la mujer ideal que le de al hijo perfecto. Con la ayuda de un sirviente llamado Bruno, secuestra a seis hermosas mujeres a las que somete a las más terribles torturas, siendo la sobreviviente la elegida para ser la madre de su hijo. Ésta resulta ser Laura, la hija de un poderosos terrateniente de la localidad. Sin embargo la alegría de Zé es eclipsada cuándo se entera de que una de las mujeres que asesinó estaba embarazada. Atormentado por la culpa, sufre una pesadilla en la que es llevado al infierno en donde atestigua los tormentos de los condenados, viéndose a sí mismo como Satán y presidiendo una cadena de horrores. Al despertar, Zé descubre que Laura está embarazada. Desgraciadamente la madre muere durante el parto y el bebé nace muerto. Perseguido por el pueblo por sus crímenes. Zé huye a un pantano en donde finalmente es arrastrado a su muerte por los espectros de sus víctimas...



Esencialmente, esta es una variación delirante de A Meia Noite... en donde la fotografía y la dirección son manejados con más habilidad por parte de Marins. Al igual que esa cinta, Esta Noite... está rodada en blanco y negro a excepción de las escenas en el infierno, la parte más impresionante de la película, filmadas en vívidos colores. Este singular infierno retratado por Marins, mezcla entre el Bosco y las casas de los horrores de las ferias ambulantes, en un lugar frío y congelado, en el que siempre está nevando y del que sus paredes de hielo asoman partes humanas como brazos, pechos y nalgas.



Esta Noite... es una película importante dentro del cine de horror y de haber sido producida en otro país cuya cinematografía fuese más conocida en el resto del mundo, sería considerada hoy como una obra maestra del género. Las alucinatorias escenas en el infierno no tienen precedente alguno en el cine (con excepción de Jigoku de Nobuo Nakagawa en 1960) y la película es testamento de lo que Marins pudo lograr con un presupuesto más bajo que los utilizados por Ed Wood y con un equipo de actores no profesionales.



La película fue todo un fenómeno y la gente comenzó a apreciar la singularidad de la visión de Marins. Apareció en revistas populares y en programas de radio y televisión hablando sobre su trabajo, en especial sobre el proceso que hacía para seleccionar actores y actrices, proceso que lo haría muy famoso. Y es que sus audiciones eran muy especiales. En ellas, hombres y mujeres eran sometidos a resistir arañas, serpientes y toda clase de bichos horripilantes y venenosos. Con el paso de los años estas se convertirían en verdaderas hazañas repelentes ejecutadas por personas deseosas de aparecen en las películas de Marins.



Todo comenzó cuándo en la filmación de Esta Noite... Marins les preguntó a las mujeres si temían a las serpientes o arañas, ya que las arrojarían sobre ellas en el escenario. Cuándo éstas se rehusaron a filmar dichas escenas, se realizaron audiciones en donde las mujeres que quisieran aparecer en la película tenían que resistir los embates de más de 100 tarántulas. Este aspecto verité del cine de Marins respondía sobre todo a necesidades económicas, ya que no tenía los recursos para crear bichos falsos. Así, la tarántula que mata a Lenita en A Meia Noite... es verdadera en todo su peludo esplendor, al igual que real es la aterradora reacción de la actriz!



Todas estas historias contribuirían a fortificar el mito de Zé do Caixao, quien lentamente se estaba convirtiendo en un personaje del folclor popular del Brasil. Paradójicamente, Marins seguiría encontrando problemas para financiar sus filmes, quedando inconclusa la saga de Zé do Caixao (ahora pensada por su autor como una trilogía). Las posteriores apariciones cinematográficas del personaje lo llevarían del mundo real a el mundo onírico, convirtiéndose en una especie de Coco que acecha en las pesadillas de las personas y que terminaría por confrontar a su creador, adelantándose con mucho a otro personaje del cine de horror de garras afiladas y sombrero creado por Wes Craven.



Fue por esta época en que Marins recibe el apoyo del movimiento del cinema do lixo, y realiza sus siguientes proyectos fílmicos, un episodio para la cinta Trilogia do Terror titulado Pesadelo Macabro y su propia película de antologías llamada O Estranho Mundo de Zé do Caixao. En la cresta de su popularidad, Marins trata de conseguir financiamiento para la tercera parte de la saga de Zé do Caixao, pero fracasa en encontrar inversionistas para el proyecto. En su lugar, para capitalizar su fama y para mantener vivo el espíritú de Zé, Marins utilizó algunos elementos de la historia para su siguiente película llamada Ritual dos Sádicos conocida también como O Despertar da Besta.


A pesar de mantener a Zé do Caixao en un papel menor y apoyarse en resortes visuales y auditivos familiares dentro del cine de horror, O Despertar da Besta se aleja de este género para adentrarse en terrenos más polémicos y experimentales. La cinta, tras un mensaje introductorio del mismísimo Ze do Caixao, da inicio con una mujer inyectándose una sustancia en el pie, para proceder luego a realizar un espectáculo más allá del buen gusto para un grupo de personas que le han pagado para tal fin. Tal escena resulta ser una historia contada por un psicólogo, parte de la historia de uno de sus pacientes. Otros psicólogos proceden a contar sus anécdotas en una serie de viñetas surrealistas, intercaladas con una discusión en un programa de TV sobre la realización del cine en la que Marins aparece como él mismo defendiendo su trabajo.



Entonces, uno de los doctores del grupo da una crónica de un experimento que condujo al preparar un libro sobre los efectos del LSD. El experimento consistió en probar el efecto que tenían distintos entornos evocativos en cuatro sujetos distintos. Cuando los sujetos concuerdan que la exhibición de la película Esta Noite Encarnarei no Teu Cadáver fue la que les dejo una más fuerte impresión, el doctor les suministra LSD y los deja solos en un cuarto con un cartel de Ze do Caixao, El filme pasa entonces del blanco y negro al color, mientras que los sujetos ven al personaje de acuerdo a sus preconcepciones en medio de vívidas alucinaciones. Al final, cuando la película regresa a blanco y negro, el doctor revela que en realidad estas personas fueron inyectadas con agua destilada, y que sus visiones fueron el producto de mera auto sugestión. Zé do Caixao es tan sólo una imagen icónica del mal, un provocador ficticio que gana autoridad solo con la complicidad de un público sugestionable. Así, Marins - quien fuera atacado por su influencia negativa al principio de la película - es liberado de su supuesta responsabilidad social , siendo solo un catalizador neutral para las pesadillas de su público. La película termina entonces de manera ingeniosa con Marins rompiendo la cuarta pared cinematográfica, teniendo la última palabra.

O Despertar da Besta es un inteligente filme que utilizando una narrativa no linear aborda los retos prácticos del cineasta independiente, la respuesta del público al artificio del cine y el papel del cineasta como influencia social. Y debido a sus comentarios sobre las actitudes de la sociedad (y las políticas del gobierno) para con las drogas y el crimen, aunado a la naturaleza explícita de las imágenes que cruza muchas veces la línea entre el buen y mal gusto, la película fue prohibida por el gobierno en Brasil, en donde hasta la fecha no ha tenido una exhibición comercial, reduciéndose a esporádicas exhibiciones de una versión bastante editada.



Curiosamente, varias de las escenas que le valieron ser prohibida, las introduciría sin ningún problema en la cinta de 1978 Delirios de un Anormal, una especie de compilación de escenas censuradas aprovechadas de otras películas construidas alrededor de la historia de un psiquiatra que es aterrorizado por pesadillas en las que Zé intenta robar a su esposa a la vez que Mojica Marins intenta convencerlo de que Zé es sólo es un personaje ficticio inventado por él.



Para entonces la barrera que dividía al creador y su invención ya era muy tenue, cosa que Marins ha explorado en cintas como la mencionada Delirios de un Anormal, en Exorcismo Negro de 1974 o en su autobiografía fílmica llamada Demonios e Maravilhas: O Diabólico Reino de Ze do Caixao. Tratando de distanciarse del personaje, Marins crea un personaje diametral opuesto a Zé llamado Finis Hominis que aparece en dos cintas que exploran el tema de la religión y la fe dentro de un medio ambiente de pobreza. Sin embargo, Marins no pudo distanciarse de la figura de Zé y lo más curioso de todo sea que a pesar de su fama, nunca pudo conseguir financiamiento para la filmación de la última parte de la saga de este personaje. Resignándose, Marins terminó realizando varias cintas porno (las famosas ponochanchadas brasileiras) en las que después de todo dejaba ver su toque subversivo, como en A 5ª Dimensao do Sexo, acerca de dos maniacos sexuales que terminan descubriendo que se sienten atraído el uno al otro; o en la célebre 24 Horas de Sexo Explícito, en donde Marins no sólo utilizó las mujeres más feas que pudo encontrar, sino que también filmó la primera escena de bestialismo hecha en Brasil cortesía de la actriz Vania Bournier y Jack, un pastor alemán.



A pesar de la notoriedad que alcanzó como fenómeno social Ze do Caixao, las películas de José Mojica Marins no eran de la estima de la mayoría de los brasileños. Y éstas hubiesen quedado en el olvido de no ser por el periodista brasileño Andre Barcinski, quién dio a conocer las películas de Marins en Estados Unidos. En un viaje a Seattle para documentar la escena musical que se gestaba ahí, Barcinski llevó varias de las películas de Marins a Mike Vraney, especialista en rescatar en video películas olvidadas del cine de explotación a través de su compañía Something Weird Video. Vraney fue el responsable de lanzar en video las películas de Herschell Godon Lewis (el llamado padrino del cine gore) y de la pin up Betty Page, entre muchas rarezas más. Something Weird Video lanzó con bombo y platillo una hornada de seis películas de Marins que pronto fueron descubiertas con asombro por la prensa especializada, junto a la extraña historia de su autor. Marins comenzó a ser reconocido en el extranjero como toda una revelación e invitado a distintos eventos relacionados con el cine fantástico. Es tal el interés que ha despertado Marins, que el director danés Lars Von Trier se ha mostrado interesado en producirle un filme (sin duda alguna que Trier debe de haber reconocido en Mojica Marins a un verdadero practicante, sino es que verdadero originador, del movimiento Dogma).



Barcinski, junto a su camarada Iván Finotti es realizador también de un documental acerca de Marins llamado O Estranho Mundo de José Mojica Marins filmado en el 2000 y que fue invitado a participar en el festival de Sundance en donde fue galardonado con un premio del jurado. Posteriormente ambos autores escribirían la biografía definitiva de Marins en un libro llamado Maldito, que en 448 páginas da cuenta de toda la vida y obra de este reajavascript:void(0)
Publicarlizador, un cineasta singular y autodidacta que aún hoy día, espera terminar la trilogía de un personaje que se ha convertido en una figura clave de la cultura popular brasileña de fines del siglo XX. Frank Capra podría decir que esa una vida maravillosa, pero para José Mojica Marins ha resultado ser una vida extraña. Más extraña que el paraíso.

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